La semana pasada miembros de mi equipo, incluyendo a Mariana Caicedo, José María Figueres, Morten Sondergaard, y yo partimos hacia Palma de Mallorca con la gran ilusión de reunirnos con Gunter Pauli.
Gunter, el autor de la Economía Azul, libro que muy pronto saldrá al mercado en español con la Editorial Tusquets nos cautivó con la descripción de una decena de innovaciones que hacen parte de 100 de ellas que escogió después de tener a veinte y cinco investigadores alrededor del mundo buscando las mejores prácticas de sostenibilidad. Como logramos ser sostenibles utilizando los recursos locales sin tener que incurrir en una inversión importante de capital?
La energía producida con las banderas budistas en Bhutan, el mecanismo para distribuir los desechos en los hogares domésticos y el cultivo de los hongos utilizando como recurso primario el bagazo del café, fueron unos de los ejemplos que citó argumentando además que son soluciones que están al alcance de las comunidades y por ende no hay ni costos adicionales, ni complejidades innecesarias.
Gunter agrega que de lo que se trata es que seamos creativos, innovadores y pensemos “por fuera del cuadrado”. Que tan recursivos podemos ser para solucionar nuestros problemas con lo que tenemos a nuestro alcance?
Además fue fascinante escucharlo contarnos sobre las personas con las que ha colaborado, como con Paolo Lugari en la creación de Gaviotas en los Llanos Orientales de Colombia. Allí una comunidad se ha desarrollado en la mitad de la selva utilizando su entorno para vivir de manera sostenible. El agua es bombeada fuera de la tierra utilizando un balancín que en los momentos de ocio es usado por los niños para jugar, fabrican sus propios calentadores solares y embotellan agua para vender en varias ciudades del país, entre otra decena de ejemplos que hacen del sitio un verdadero paraíso.
Pero lo que más nos impactó o por lo menos a mí, fue la historia de su hija Chido Govero. Una niña, hoy espectacular mujer emprendedora de Zimbabwe, que se dedica a educar niñas huérfanas en una escuela cerca de Harare.
Chido es el ejemplo de la tenacidad, de la capacidad de supervivencia y de amor hacia un mundo que la vio nacer bajo el dolor que compartió con muchas niñas, que al igual que ella fueron abusadas sexualmente después de haber quedado huérfanas y totalmente desamparadas. Con apenas siete años de edad a cambio de tener un techo y un plato de comida al día se han visto obligadas a entregar sus cuerpos y en muchos casos a sus familiares más cercanos.
Ahora, toda una empresaria, Chido viaja alrededor del mundo, busca apoyos y regresa a su escuela para educar a más niñas huérfanas en el arte del cultivo del hongo con el fin de que puedan independizarse económicamente y evitar los abusos a los que han tenido que someterse.
Como lo dice en su libro “The Future of Hope”, Chido quiere que esas niñas que están en semejante situación de vulnerabilidad encuentren su misión en la vida, crezcan y trabajen para que se puedan liberar y salir adelante. Y es a través de su escuela “Kufula Learning Village” que ella está trabajando para lograr su objetivo.
Gunter y Chido, dos personas que nos dan la gran oportunidad de seguir creyendo y de apostarlo todo por un mundo mejor.
Hasta la próxima semana…